AÑADIENDO DILIGENCIA Y PERSEVERANCIA

DILIGENCIA Y PERSEVERANCIA

La diligencia y la perseverancia son virtudes espirituales que se despiertan en nosotros revistiendo nuestra alma en el servicio al Señor y al prójimo, la diligencia y perseverancia nos conducen a usar todas nuestras energías para trabajar de manera rápida, efectiva y eficazmente hacia un destino claro, nuestra madurez espiritual.

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  (6)  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  (7)  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.  (8)  En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.  (9)  Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.  (10)  Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”.

Juan 15:5-10

Podemos ver el énfasis que hace el texto en la palabra “permanecer” lo cual resalta la importancia acerca de una acción que se requiere de parte de nosotros por la vida espiritual que hemos alcanzado por la gracia de Dios.

La confrontación, las distracciones y los obstáculos son algo previsible en el camino de alguien que ha sido llamado a estar en Cristo, más sabemos que permaneciendo en esta vida contamos con todos los recursos necesarios para dar el fruto que se espera en nuestra madurez.

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

Hebreos 2:1

En este pasaje de la carta a los hebreos podemos ver como la permanencia, la diligencia y la perseverancia se entrelazan entre sí, pues no podemos hablar de ser perseverantes si primero no somos diligentes en aquello que hacemos, por ejemplo la palabra de Dios en nuestras vidas, espera que respondamos a la misma expresando esta riqueza en forma de virtud, aplicando toda diligencia y perseverando aun en medio de cualquier situación contraria o temporal.

 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,

Romanos 2:7

Podemos ver que esta palabra diligencia esta presente una y otra vez en las escrituras del antiguo testamento:

“Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia”.

2 Crónicas 24:5
La palabra hebrea que aquí se traduce poner diligencia es el H4116 majár, que significa apresurarse, actuar o moverse a gran velocidad.

Esdras 7:6 dice: “…este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras”.

Aquí la palabra diligente se traduce del H4105 majír, que significa habilidoso, marcado por la velocidad y eficiencia.

LA DILIGENCIA Y LA SABIDURÍA

Una persona sabia es conocida como una persona diligente, y esa sabiduría no está demostrada porque se  tiene mucho conocimiento o se sabe mucho acerca de algo, sino más bien esta sabiduría se deja ver en aquel que aplica toda diligencia en cuanto a los asuntos espirituales no dejándolos en el plano de lo abstracto sino expresándolos  cada día  en acciones diligentes y concretas permaneciendo en todo lo que se le ha confiado hasta lograr aquello que le ha sido propuesto.

Efesios 5:15 dice: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios…”.

Proverbios 22:29 dice: “¿Has visto hombre diligente en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición”.

Proverbios 10:4 dice: “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece”.

Aquí diligentes se traduce del H2742 kjarúts, que significa persona diligente, una persona que se caracteriza por la atención y perseverancia en la realización de tareas, también se refiere a poner la atención adecuada a una tarea.

Proverbios 12:24 dice: “La mano de los diligentes señoreará; mas la negligencia será tributaria”.

Proverbios 12:27 dice: “El indolente ni aun asará lo que ha cazado; pero haber precioso del hombre es la diligencia”.

Proverbios 13:4 dice: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada”.

Tal vez al leer estos proverbios muchos se vean identificados con los mismos de manera negativa encontrando razón a su falta de productividad para el Señor, más usted debe saber que estas virtudes le han sido confiadas en forma de riqueza espiritual, por lo cual desinstale de su mente todo pensamiento que le haga creer que usted no es diligente, otorgándole así a las circunstancias temporales el poder de gobernar su vida convirtiéndose las mismas en excusas que le distraen de aquello que le ha sido asignado por el Señor,  impidiéndole  perseverar hasta ver el resultado.

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.

Hebreos 10:35-36 (NTV)

El ser diligente dista mucho de aquella persona que péndula en dos extremos de improductividad, aquel que de manera alocada hace las cosas y el que se queda solo en pensamientos pero no ejecuta, por eso ser diligente es consecuente a la virtud de la ejecución la cual ya hemos visto en notas anteriores.

Proverbios 21:5 dice: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.

DILIGENCIA Y CONFIABILIDAD

En el NT la palabra que se traduce diligencia es el G199 akribos, que se traduce conscientemente, de una manera cuidadosa y deliberada.

“…me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo…”

Lucas 1:3

“Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. (26) Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios”.

Hechos 18:25-26

En los anteriores pasajes podemos ver como tareas claves en el evangelio, eran encargadas por Dios a personas confiables que correspondían con diligencia y perseverancia en aquello que se les había asignado.


Tome un momento para meditar y responda ¿ Qué tareas me ha confiado Dios ? ¿Cómo puedo ser diligente en aquello que me ha sido confiado?


Una palabra más que encontramos para diligencia en la carta a los Gálatas  es el G4704 spoudazo, que significa actuar o moverse a gran velocidad, con el sentido de estar ansioso, o tener un gran interés, un profundo deseo o una expectativa impaciente.

“Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer”.

Gálatas 2:10
La palabra diligencia proviene del latín diligentia y se refiere a la cualidad del que sabe separar y escoger. Se utilizaba para referirse a aquellas personas que con actitud servicial y pronta, llevaban a cabo la tarea del correo y otros encargos. Capacidad de decidir frente a las adversidades para lograr un objetivo encargado es diligencia. Durante muchas décadas se utilizó la palabra diligencia para referirse a un tipo de carruaje que transportaba personas y bienes. Por lo general estos coches debían atravesar territorios peligrosos y difíciles, pero quienes se dedicaban a este tipo de negocios estaban preparados para sortearlos y solucionar todo lo necesario para que el encargo llegara a su destino final. 

2 Timoteo 2:15 dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.

2 Pedro 1:15 dice: “También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas”.

2 Pedro 3:14 dice: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz”.

Diligencia es llegar al destino sin excusas y sorteando todos los desafíos del camino. La diligencia tiene que ver con asumir una responsabilidad de inicio a fin. 

Ser diligente es considerar que no hay razones aceptables para no llegar al destino y aceptar todos los desafíos que pueden llegar a surgir.

COMO AÑADIR DILIGENCIA Y PERSEVERANCIA

  1. Pida a Dios sabiduría para entender y establecer las prioridades en su administración de vida. 
  2. Establezca metas claras y asuma la responsabilidad de alcanzarlas. 
  3. Sea claro con otros con respecto a los compromisos que asume y pida a Dios le sea dada la fuerza y el entusiasmo renovado cada día para no dar lugar al ocio y la pasividad. 
  4. Conduzca a su alma a aceptar y asumir que los caminos que tiene usted por delante incluirán adversidades y dificultades. Todas ellas no pueden ser una razón de desánimo si usted es consciente de las recompensas de una vida en diligencia y perseverancia. 
  5. Añada esta virtud primeramente en aquellos asuntos que son de mayor importancia y relevancia. 

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