RECUPERANDO EL PROTOCOLO ESPIRITUAL PARA EL ALMA – Parte 3

Por Juan Ballistreri.

El apóstol Pablo comenzaba sus cartas hablando de cómo él estaba unido al Señor.

Todos los sistemas de Dios funcionan con reuniones, todos los sistemas de Dios funcionan bajo el protocolo de reunirse, oír, ver, entender, y reunirse.

  • Oímos, vemos, entendemos y nos reunimos, todo eso tiene que ver con nuestras vidas, espíritu, alma y cuerpo.
  • Una persona sicológicamente estable es alguien que está reunida en sí misma, ordenada en Dios en sí misma. Si tenemos un matrimonio qué hacemos: oímos, vemos, entendemos.
  • Pablo había visto sin ser casado, que las esposas eran la iglesia, y también había visto que como varón era la figura de Cristo, ellos no hablaban de un dogmatismo acerca de la iglesia; ellos habían visto que el matrimonio era la figura ideal para comprender la relación de Cristo y de la iglesia.
  • Cuando hablamos de la familia oímos, vemos, entendemos y nos reunimos. No nos resultaría normal que nuestra esposa no duerma por veinte días en la casa si no está de viaje.
  • Todo lo que Dios crea lo crea bajo el espíritu de la reunión. Oímos, vemos, entendemos y reunimos; por eso es que cuando vamos a hacer la iglesia nos reunimos, reunirnos en la reunión, pero reunirnos en Cristo.

Cuando una persona no comprende el protocolo de lo importante que es estar reunidos no va a funcionar por más que tenga versículos bíblicos, que tenga las promesas de Dios y tenga todas las palabras de Dios.

ES EL PODER DE LA REUNIÓN, EL PROTOCOLO, DONDE SE ACTIVA TODO LO ETERNO DE DIOS.

  • Pablo comenzó sus cartas diciendo: “…Pablo, siervo de Jesucristo…”, era importante decir que él era siervo porque era clave establecer la relación, él decía que se relacionaba con Cristo como siervo. Esa palabra siervo de Jesucristo determina toda la carta.

Si nosotros determinamos cómo nos reunimos en Cristo, todo lo que digamos va a estar determinado por nuestra reunión.

  • Una analogía, un ejemplo: la manera en cómo nos reunimos con nosotros mismos, cómo nos reunimos con nuestro matrimonio, cómo son las reuniones con nuestra familia, está determinada por nuestra reunión con Dios.
  • Pablo se reunía con Cristo como siervo, por lo tanto toda la carta habla de cómo él va a explicar su relación como siervo. “Pablo, siervo de Jesucristo”, también dice “Pablo, apóstol de Jesucristo”. En cada carta va estableciendo su manera de reunirse con Él.
  • Pablo siervo, Pablo esclavo, Pablo apóstol de Jesucristo; y después toda la carta es la explicación.

Todo lo que nos quede de vida hacia el futuro va a ser para nosotros la explicación de cómo nos reunimos en Él, cómo estamos reunidos en Cristo.

Por lo tanto es clave que si oímos bien al Señor cuando estamos reunidos con Él, si podemos ver al Señor cuando estamos reunidos con Él, si lo podemos entender cuando estamos reunidos con Él, y si podemos vivir esa reunión con Él, todo nuestro ser, toda nuestra familia, toda nuestra casa y la reunión de los santos van a ser explosivos para manifestar la gloria de Dios.

  • Si dejamos de vernos con nuestra familia nos vamos a convertir en personas indolentes con nuestra familia, porque Dios inventó la familia como lugar de reunión; es el lugar donde nos vemos, el lugar donde nos reunimos.

La congregación es un elemento clave de reunión en este tiempo, porque depende de nuestro deseo de estar reunidos con nuestros hermanos, eso nos habla de lo que hemos oído y qué hemos visto del Señor.

  • Eso va a determinar el poder y la manifestación del reino de Dios en nuestras vidas.
  • Pablo y Cristo, Cristo y Pablo, con esto Pablo no deja pasar nunca más de dos capítulos en sus cartas sin decir: “ruego al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que os dé espíritu de sabiduría y de revelación”, para que entendamos esa comunión que Pablo y Cristo, Cristo y Pablo tenían.
  • Cuando Pablo hablaba en las cartas y exhortaba a las iglesias no lo hacía desde la teología, de lo que decía la biblia, sino desde su reunión con Cristo.
  • Pablo se reunía con Cristo de una manera diferente a los otros apóstoles, por eso es que la manera en la que predicaban el evangelio era diferente, la vida que impartían era diferente, porque nuestra reunión con el Señor marca la diferencia con las demás reuniones que tenemos en la vida.

Entendiendo la reunión no como el hecho de juntarnos, juntarse no es reunirse, reunirse significa con quién nos queremos unir para ver el propósito eterno de Dios manifestado en la tierra.

  • Pablo, como los demás apóstoles, habían aprendido no a predicar lo que habían oído, ni a creer lo que habían oído, ellos no creían hasta que no lo habían visto con los ojos del entendimiento.
  • No debemos dejar el oído como la última estación sino el ver, que digamos que ya lo vimos, que ya el Señor lo ha alumbrado a nuestros ojos; esa va a ser la única manera de no entrar en confusión con lo que pasa a nuestro alrededor.
  • Estas son cosas que desde las plataformas no se dicen, pero miles de personas se preguntan cómo puede ser que alguien oyendo tantos años la palabra predicada no se vea migraciones ni mudanzas en su vida; ES QUE EL PROTOCOLO NO TERMINA CON OÍR, EL PROTOCOLO TERMINA CON VER.
  • Y se termina viendo cuando se ora específicamente por algo que debe ser visto por los ojos espirituales, repitiendo, si cuando salimos de aquí nos queda una frase tenemos que repetirla, tenemos que anotarla.
  • Nuestra mente atenta en contra de la revelación de Dios, nuestra mente no llega a retener ni el 1% de lo que el espíritu habla; por eso el salmista dice:

SALMOS 95:7-8 Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto.

  • La primera reacción al oír la voz de Dios es endurecer el corazón, no creamos que cuando una persona oye es: “oh, esto es lo que yo estaba esperando”.
  • El ser humano se resiste al protocolo de Dios, hay gente que hasta aplaude una palabra, la disfruta diciendo que es maravilloso lo que oyó, pero sin embargo la reacción del corazón es endurecerse.
  • “…si hoy oyereis su voz no endurezcáis vuestro corazón…”, porque endurecer es el próximo paso al oír.

El escritor a los hebreos dijo:

HEBREOS 5:12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

  • “…debiendo ser ya maestros…”, no eran maestros porque se hicieron tardos para oír; tardos para oír significa que oyen, estiran, estiran, estiran lo oído pero no cobran el desafío de verlo, todo queda al nivel del sonido del oído.
  • Nuestras contradicciones no son lo que oímos; la mayoría de nosotros cuando nos vamos de una reunión si el predicador fue asertivo, si tuvo la gracia para decirlo, generalmente las personas tenemos un asentimiento, y si no lo entendemos nos tomaremos el tiempo para entenderlo; la actitud es buena pero se falla en la continuidad, en ponerle fuego a lo que estamos oyendo.
  • Casi nadie hace un piquete en la puerta para decir que no está de acuerdo con lo que se dijo, si no está de acuerdo no lo dice, máximo deja de venir a la reunión y listo.
  • Entonces tenemos que permanecer en la palabra, querer verlo, no queremos estar de acuerdo porque nos lo mostraron bíblicamente, no, porque lo que Dios habla nunca termina en palabras, LO QUE DIOS HABLA SIEMPRE TERMINA EN UNA VISIÓN ESPIRITUAL LLAMADA CRISTO.

DIOS HABLA Y NO NOS MUESTRA UN CAMINO, DIOS HABLA Y NOS MUESTRA A CRISTO, SI DIOS HABLÓ ALGO LO VAMOS A VER EN UNA PERSONA LLAMADA CRISTO.

  • Si queremos ver a Cristo en el matrimonio lo veremos en una persona llamada nuestra esposa, o será el marido, si es en la familia lo veremos en los hijos, si es en la familia lo veremos en los padres.
  • Esto es independiente a que todos sean excelentes personas, son los sistemas de Dios que nos van a permitir ver que aunque los hombres son imperfectos el modelo es perfecto.
  • El marido de nuestro matrimonio es Cristo, Cristo es el esposo de nuestro matrimonio, aunque nuestro marido no lo represente muy bien.
  • Esta palabra tiene una impartición sobre el pueblo: aunque el marido biológico, natural, no es el mejor marido del mundo, hay que superarlo, porque detrás de ese marido está Cristo.

Por eso no creemos en el matrimonio porque nuestro marido sea bueno, creemos en el matrimonio porque es un modelo de Dios.

  • Y aunque la vida hizo que hoy no estemos junto al marido o a la esposa, o nos separaron de nuestros familiares, aunque hoy no esté funcionando el matrimonio en lo natural no hay que cargar con esa pesada carga porque Dios hace nuevas todas las cosas en su sistema.
  • Entonces vamos a decir “no me tocó el mejor esposo, la mejor esposa, no me tocó el mejor padre, la mejor madre, ni me tocaron los mejores hijos, pero Dios me regaló algo que sí es una joya, SU SISTEMA
  • Por eso podemos ver la iglesia aunque nuestra esposa no sea perfecta, podemos ver a Cristo aunque el esposo nos haya abandonado, o los hijos no nos quieran, porque podemos superar la parte que oímos por la parte que vemos.
  • Oír es lo que dicen las personas aunque fuera Dios hablando, Dios habla a través de las personas.
  • Dios se hizo oír a través de un animal, Dios no era el animal, Dios nunca termina siendo una voz, Dios siempre termina siendo una imagen; y esa imagen es la que no hay que dejar de ver antes de decir que creímos.
  • Nunca creamos lo que un predicador dice, solo creamos a lo que Dios está revelando a nuestro espíritu.
  • Si nuestros hijos no hablan bien de Cristo tratemos de ver a Cristo más allá de nuestros hijos, y el Cristo que vemos traerá la salvación a toda nuestra casa.
  • Si la esposa que nos habla al oído no es la voz perfecta de Dios sigamos creyendo que vamos a ver a Cristo a través de la esposa, y el Cristo que veamos más allá de la esposa o el esposo, va a gobernarlos para traer la salvación que esta generación va a ver.

Vamos a poder ver la realidad de Dios más allá de la imperfección humana, cuando eso suceda todo lo que rodea a nuestra vida será traído a salvación.

  • El protocolo es oír, ver, entender y reunir. Todo lo que perteneció al diseño eterno de Dios y oye a Dios terminará siendo reunido, y si no es reunido por Dios no lo provoquemos, porque lo reunido por Dios va a dejar evidencia, porque Dios se va a aparecer de día, se va a aparecer de noche, va a hablar por palabra profética, va a hablar por sueños. De tantas maneras Dios se va a hacer oír que también lo vamos a ver.

2ª TESALONICENSES 2:1-2 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

  • Es contundente el oír sobre la venida del Señor y nuestra reunión con Él, debemos tener una revelación de lo que es nuestra reunión con Él.
  • Hay mucho desorden sobre lo que es la venida del Señor, algunos creen una cosa, otros creen otra, porque la venida del Señor apostólicamente se la llama “NUESTRA REUNIÓN”.

LA MÁS GLORIOSA REUNIÓN QUE UN SER HUMANO VA A PODER EXPERIMENTAR EN SU VIDA ES LA REUNIÓN CON EL SEÑOR.

  • Pablo les había enseñado a los tesalonicenses sobre la venida del Señor, y ellos tomaron la enseñanza teológica pero no vieron el día del Señor.
  • Y cuando oímos de algo tan poderoso como de la venida del Señor y no lo vemos, en el medio vamos a ir oyendo corrientes, dogmas, filosofías.
  • Y cuando hemos oído algo durante dos años vamos a creer que es verdad.
  • Todos tenemos pensado reunirnos con Él, no sabemos cómo va a ser, pero es una reunión. El Señor y nosotros tenemos pendiente una reunión y un día de estos se va a dar.
  • La claridad de esa reunión depende de cómo nos reunimos con nosotros mismos, de cómo nos reunimos con nuestra familia, con nuestro matrimonio y de cómo nos reunimos con Él.
  • ¿Entendemos por qué hay tantos problemas con nuestra reunión con Él? Es que si con la cabeza que nos reunimos a veces no nos da ni para reunirnos entre nosotros, imaginemos lo que necesitamos para entender nuestra reunión con Él.
  • La máxima reunión que tendremos es con Cristo, entonces nuestra alegría, nuestro gozo y nuestra no confusión comienza por protocolizar nuestras reuniones.
  • “El Dios de paz os santifique por completo, reuniendo espíritu, alma y cuerpo”, y que cuando estos tres se reúnan no se peleen entre sí.
  • Quizá digamos que no, pero nos hemos peleado con nosotros mismos, decimos “puf, oh, no lo hago más”, eso es porque estamos mal reunidos con nosotros mismos, todo es porque tuvimos una mala reunión con nosotros mismos, y para colmo no le podemos echar la culpa a nadie porque solitos lo hicimos todo.
  • Una vez que nosotros estemos bien reunidos podemos demandar que en nuestro matrimonio haya buenas reuniones. Y una vez que sabemos reunirnos en matrimonio, oyendo, entendiendo, reuniendo, vamos a estar listos para la familia.
  • Vivir con nuestros hijos, dejar herencias espirituales y materiales, honrar al padre aunque no fuera la mejor persona del mundo, no es honrar al hombre, es honrar la figura más allá de la persona; entonces vamos a poder algún día llegar a estas reuniones y no necesitar a nadie que nos exhorte.
  • Porque si nos reunimos en nosotros mismos en su paz, y nos reunimos en paz con nuestro matrimonio, si logramos la paz de Dios en nuestra familia y en nuestra parentela, esta reunión será gloriosa; imaginemos nuestra reunión con Cristo.
  • Protocolo de reuniones, algunos quieren que el Señor venga hoy para que se le terminen todos los problemas, pero seguramente irían a la reunión equivocada, porque todo está protocolizado.

0 comentarios en “RECUPERANDO EL PROTOCOLO ESPIRITUAL PARA EL ALMA – Parte 3”

  1. Bendiciónes, Pastor! Sus enseñanzas me edifican grandemente. Quiero felicitarlo por ser de edificación a la iglesia. Créame, que tengo que digerir poco a poco ésta edificación. Saludos a su hermosa familia e iglesia desde Puerto Rico. Bendecidos!

  2. Gracias pastor Abel por tan hermosa enseñanza.pese a mi esposa, debo mirar mas allá a Cristo, pese a mi hija, debo mirar en ella a Cristo y pese a mi ellas deben mirar en mi a Cristo.

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